Entró, busco donde sentarse, siempre buscaba un lugar que estuviera resguardado, las esquinas, no le gustaba hacerlo de espalda a nadie ni en el centro de todas las miradas, esta vez encontró el ángulo entre pared y ventana, colocó el bolso y la rebeca en la silla y miró al camarero en señal de que necesitaba ser atendida, pidió un cortado largo de leche y leche y un sándwich vegetal, y mientras esperaba que le sirvieran relajó su mirada manteniéndola fija en el cristal del ventanal que tenia a su lado, notaba el movimiento al otro lado, pero no veía, no distinguía, había leído que era bueno hacer ese ejercicio con sus ojos de vez en cuando para descansarlo, pero ella lo había hecho toda su vida sin tener que esperar el consejo, le venia bien no solo física sino mentalmente, mientras duraba no pensaba, solo sentía, de pronto, un ruido fuerte que sonaba a cacharro contra cacharro la sacó de su actitud ensimismada, algo ocurría en la calle..... un choque en el stop, le llegaba los rumores del resto de clientes, sobre todo de los mas cercanos a la salida que se habían levantado ante lo ocurrido, "como siempre y para no variar" pensó, volvió a sus pensamientos.
Sabía el porque de su necesidad de estar sola, de evadirse, y, de no ser por que el hambre toco a las puertas de su estómago, hubiese seguido deambulando por las calles, haciendo que miraba escaparates que no le decían nada, mirando las formas de las nubes del día o simplemente caminando mientras mantenía su mirada perdida, alerta solo lo necesario para no tropezar, ¿y que pasaba con sus pensamientos mientras?, la bombardeaban por todos los flancos, se esforzaba por, como mínimo, ordenarlos, pero no, la acribillaban una y otra vez, estaba acostumbrada a "remontarse" con sus dudas y sus inseguridades, a sentarse con su mente mientras discutían lo que era mejor para su vida, para su salud tanto mental como física, pero esta vez era su mente quien iba ganando la batalla, empezaba a dudar de si misma aún estando segura de que había obrado correctamente, sentía como, cada vez mas, se evadía de todo lo que le rodeaba, como la luz del día y la belleza iban perdiendo lustre ante sus ojos, y eso no le gustaba nada en absoluto, no estaba dispuesta a dejarse arrastrar por el negativismo que en otros tiempos la poseía cuando se le antojaba, había ganado esa guerra hace tiempo y no permitiría volver a reabrir debilidades de este tipo, no le iba bien, las cosas no estaban saliendo como ella esperaba y la lógica dicta, pero tenía que convencerse de que eso formaba parte de la propia vida, de que era una calle mas por la que tenía que transitar de vez en cuando, te guste o no, le dolía perder cada vez mas la confianza en los demás pero eran personajes como los que le rodeaban los que hacían que su desconfianza aumentara.
Fue el sonido de su móvil lo que la sacó momentáneamente de la oscuridad "activa" en la que se hallaba sumida, miro quien la llamaba y no le gustó en absoluto, no lo cogería, no tenia ganas de hablar con nadie, no deseaba dar explicaciones a quien no las merecía, en momentos como estos sus capacidades diplomáticas estaban mermadas y no le apetecía tener que sonreír cuando en realidad quería llorar, y muchísimo menos sabiendo que, en cierto modo, su credibilidad había sido puesta en tela de juicio precisamente por la persona que le llamaba, nunca creyó haber dado motivos para ello pero hay ciertos comportamientos que para, según quien, eran de personas débiles e inmaduras, y así se corría por todos lados y oídos, y cuando hay orejas que esperan con ansia la caída de alguien les viene como agua de Mayo todo lo que pueda hundirla en la miseria.
Siguió caminando, abandonó el paseo y bajo, llegó hasta la orilla de la marea y se acercó mientras se descalzaba y arremangaba su pantalón lo suficiente que le permitiera meter sus píes, y camino por la orilla mientras ya, sin poder contenerse mas, lloró, y no con la rabia que era de esperar sino lenta y dulcemente, las lagrimas se les desbordaba en sus grandes y negros ojos cayendo por sus mejillas dejando el gusto salado en sus labios, sentía un molesto quemor en el estómago que le hacía aún mas insoportable tan fuerte sensación de abandono, levantó la vista y admiró el horizonte casi imperceptible, esa línea de división entre nuestro planeta y el espacio, es decir entre el mar y el cielo, como solía ocurrir en sus momentos mas triste, siempre aparecía algo ante ella que le recordaba lo maravillosa y hermosa que es la vida, no obstante no quería ignorar cual era su situación,.....no oyó la voz que la llamaba desde lejos y que cada vez se acercaba mas a ella, tuvo que ser tocada en el hombro para que se diera cuenta de que él le sonreía mientras le decía "tenias razón, han reconocido que tus argumentos eran ciertos", la voz de su compañero le llegaba como desde lejos, cuando acertó a entender lo que pasaba ya estaba en el aire alzada por su buen amigo, "no vas a perder tu trabajo, se han dado cuenta de que hay personas empeñadas en desprestigiarte como profesional y así quitarte de en medio", "pero....¿qué es lo que les ha convencido de ello?, pero no, no me lo expliques, no me importa, ahora no, lo realmente importante para mi es que recupero mi trabajo, mejor dicho, que lo afianzo y lo que es mas importante aún: que mi expediente y credibilidad hayan quedado a salvo".

En 32 años en su empresa nunca la habían puesto en la picota de esta forma tan cruel, injusta y torticera, y no estaba el panorama como para, no solo perder su trabajo, sino para que le crearan unos antecedentes que no ayudarían en nada a encontrar un nuevo trabajo, a su edad, mujer, con mal expediente y sin influencias, sería un milagro lo contrarío, miró al cielo y pensó: "no tengo derecho a desconfiar del devenir justo de los acontecimientos, es la justicia la que impera, aunque a veces se haga esperar sumiéndonos en la mayor de la tristeza o impotencia", abrazó a su amigo y le invitó a tomarse una cerveza, "¡¡¡pero si tu no bebes¡¡¡", "ah ¿no?, pues que me quiten lo bailao jajajaja...esto merece un tanganazo y tú y yo nos vamos a celebrar el que la justicia existe", ya habría tiempo para enterarse de los detalles, aunque realmente tampoco le importaban mucho que digamos.